La “Virgen” De La Universidad Tecnológica De Pereira. Hechos y Problemáticas

 

                                                                                               En el mundo estaba y el mundo fue hecho

 Por él, y el mundo no lo conoció (Juan 1: 10).

 

A inicios de este año, en el periodo comprendido por el semestre académico I,  toda la comunidad universitaria y administrativa, como también la comunidad externa a la universidad, encontró colocada muy cerca de la Biblioteca Jorge Roa Martínez la estatua de una “Virgen”.

En su momento, y bajo una especie de barullo carnavalesco, los curiosos universitarios que pasaban por el lugar, admitían con risas y con burlas la presencia de una “Virgen” en un espacio poco dado al culto religioso como es la Universidad Pública.

Pero ahora, a poco de tiempo de haber iniciado el semestre académico II, la situación se muestra todavía más festiva, y por ello problemática. Es el caso, por ejemplo, de que se haya emprendido una acción de tutela en contra de la Universidad Tecnológica de Pereira por estar esa “Virgen” allí.

La acción de Tutela.

El accionante de este tipo de actos jurídicos, quién en nombre propio y en conformidad con el artículo 86 de la Constitución política de Colombia y los Decretos Reglamentarios 2591 de 1991, el 1382 de 2000 y 1983 de 2017,  declaró frente al Juez Municipal, el estarse “dando preferencia por un culto religioso dentro de un centro educativo público como es la Universidad Tecnológica”.

Es decir, por contener en el campus universitario una imagen icónica de la religión cristiana, que es además una de las más sagradas, la universidad estaría violando el derecho a la laicidad, a la posibilidad del libre culto religioso, pues argumenta el accionante: “Colombia es un estado laico, y la universidad es de carácter público y debe guiarse por los principios constitucionales del estado, entre ellos mostrar cierta neutralidad en profesar alguna religión”.

Otro de los fundamentos sobre los que se basó quien impuso la acción de tutela,  es  el derecho a la igualdad que demanda el artículo 13 de la constitución,  pues “la religión católica está siendo promulgada sin distinguir las personas que profesan religiones diferentes”.

Por tal motivo, esta persona en la acción de tutela, se pregunta: “¿Por qué motivo dentro de una institución estatal se establecen afinidades hacia cierta religión o creencia? Y luego solicita, invocando los hechos y fundamentos expresados: “El desmonte de la imagen religiosa ubicada cerca de la biblioteca Jorge Roa Martínez de la Universidad”.

El fallo del juez resolvió finalmente que por tratarse de una imagen artística y no religiosa, y que la Universidad Tecnológica por no desconocer los derechos invocados por el accionante, se deniegue la pretensión por parte del accionante  de retirar “La Virgen”.

La Virgen, ¿una imagen artística?

El arte y la religión fueron en el principio de los tiempos casi una misma cosa, y quien elaboró la estatua de la virgen lo sabía. Pero antes, el arte religioso trataba de recoger en los trazos del pincel la naturaleza divinal y bella,  que como se relata en el primer libro de la Biblia,  Dios había creado para el hombre.  Entonces, quien elaboró la Virgen, ¿qué propósito tenía?

Beimar Alexis Espitia Palomino, escultor colombiano y profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad, contó que sus propósitos no eran otros que el de exaltar con la estatua, la figura materna y femenina, esa figura “dadivosa y amigable”, muchas veces olvidada. La Virgen– nos dice el escultor- es “una representación de la energía femenina, la unión de los valores humanos contenidos por la figura materna”.

Esta “energía femenina” como él menciona, se hallaría representada en la Virgen mediante diferentes “mensajes caligráficos”, los cuales estarían ubicados alrededor del manto.  Estos mensajes serían: “poemas, fragmentos de escritos, frases célebres y valores”. Pero como la estatua aún no ha sido terminada, es por eso que se parece más una Virgen Religiosa que a una bella exaltación  de lo femenino y lo maternal.

Dos propósitos más, por otra parte, fueron la guía creativa del escultor. Como él cuenta, quiso primero hacer un homenaje a su madre, y segundo, por ser de naturaleza maternal y femenina, tenía la intención de colocarla en un sendero ecológico, en donde ayudada del espacio natural del bosque, estaría en relación con el eco y  la música de doce cajas de resonancia que habían en este sendero.

Para entonces, en el manto estarían las doce notas musicales, pero no ya los mensajes caligráficos, pues esta es en él, una idea muy reciente que pretende desarollar con estudiantes de un semillero de investigación. Además la idea misma de hacer la estatua nace en unos de los proyectos que le fueron propuestos en la época cuando él  era estudiante.

Así, por lo dicho, la estatua colocada muy cerca de la Biblioteca no es una Virgen. Su rostro fijo hacia la tierra, hacia el suelo, buscando cercanía, representa en este caso, lo que desde el principio el profesor ha querido: exaltar la figura materna y femenina. Esta figura ya no busca en lo celestial su sentido, como sí lo hace una Virgen Religiosa; más bien, esta Virgen, si se prefiere, busca en la tierra ser el punto de encuentro “de los valores humanos”, ser  el mensaje “ de un pensamiento y una conciencia colectiva.

 Sentido de la ubicación.

No fue el profesor Beimar, sin embargo, quien mandó ubicar la estatua allí. Hacía tiempo que el proyecto de una estatua que homenajeara a lo materno y lo femenino había quedado en el olvido, y por eso, se la veía en la parte trasera de la cafetería de Bellas Artes.

Fue cuando la Universidad celebró el Día de la Unidad Alemana que la virgen salió de su escondite, del hampa artístico (la parte trasera de la cafetería) en donde antes se encontraban todas las figuras del arte que no encontraban un lugar en el imaginario del crítico de arte, y que ahora, algunas de ellas  se encuentran en algunos espacios de la Universidad, como es el caso de la estatua en cuestión.

“Se necesitaba decorar el espacio de la Universidad”, cuenta la persona  responsable de ubicar la estatua cerca de la Biblioteca. La idea solamente era esa, decorar- dice la encargada- .  “Era lo mismo si en el jardín botánico o en Bellas Artes”. Fue ese día, entonces, en el que renació el proyecto, y sin los mensajes caligráficos, las cajas de resonancia o las notas musicales, que la Virgen sirvió no ya para exaltar lo femenino o lo maternal, sino ser una de las tantas figuras artísticas que darían el mensaje de Unidad, el mensaje de “un pensamiento colectivo” en el día de la Unidad Alemana.

Por: Diego Alejandro Olarte Quintero.

Correo: Alejandro.Olarte@utp.edu.co.

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