lun. Ago 19th, 2019

Good Bye, Lenin!

Por Natalia Colorado 

Algunos muchachos de colegio se interesan por asuntos teóricos o hasta políticos. Yo fui una muchacha de esas. Los dos últimos años fueron el espacio perfecto para creerme una intelectual porque realizaba foros de filosofía y ciencias sociales. La época de la adolescencia es por esencia una época de búsqueda incesante de un lugar para sostenerse, un bastón para caminar porque ya aquí han caído todas las imágenes de aquellos a quienes admirábamos: nuestros padres. De niños, ellos eran nuestro sostén. En la adolescencia decidimos separarnos y emanciparnos y es así como empezamos a adolecer.

Algunos adolecen-tes encuentran un bastón en la belleza, otros en el deporte, otros van de flor en flor y otros eligen la academia.

Había una pregunta que atravesaba los foros que realizábamos, era la pregunta por la ideología. Empecé a preocuparme por saber qué era… Leí -aunque no tanto- y no pude encontrar una definición puntual. Tal vez fue precisamente por ello. Considero ahora que son peligrosas, porque definen y perpetúan el asunto al que hacen referencia.

A veces pienso que lo mismo sucede con la ideología.

Good Bye, Lenin! Es una película donde se evidencia la división de la Alemania del siglo XX y la caída del Muro de Berlín. Sin embargo, encontramos la otra cara del asunto, que es la mirada que el director Wolfgang Becker quiere mostrar a sus espectadores: unos cuantos ciudadanos están inconformes con el nuevo régimen, aquellos que hacían parte del Partido Socialista Unificado de Alemania.

Pero sobre todo Good Bye, Lenin! Es una película donde se observa que la ilusión y la ficción hacen parte de la vida misma.

Una mujer socialista cae en coma, después de 8 meses despierta en una Alemania occidentalizada y capitalista; mientras ella dormía, el Muro de Berlín caía. Ella era una activista y docente que promovía los ideales de compartir y ayudar a los otros y de una vida más equitativa; ella era una mujer que no solo aplicaba los principios socialistas en los asuntos laborales o políticos, sino también en su vida cotidiana. Es por ello que su hijo decide no revelarle a su madre el nuevo régimen que vive su país.

Ello trae como consecuencia que ella siga viviendo en el país en el que estaba hace 8 meses. Podría decirse que su hijo le crea una realidad nueva en tanto no es la misma que viven sus semejantes, aunque para ella sea la misma de siempre. La realidad que vive aquella mujer ha sido modificada en tiempo y espacio, convirtiéndose en un subuniverso que existe en tan solo cuatro paredes.

Sin embargo, a este subuniverso de la mujer ingresan, no solo el hijo que es el autor de la ficción, sino también su hija, así como unos cuantos vecinos y dos niños que actúan como si vivieran aún en la RDA. Estos nuevos participes han creado todo un teatro para que ella siga en su realidad privada.

Para que esta mujer siga viviendo en la ficción, han sido modificados los espacios en la habitación que permanece, enfrascaron la comida occidentalizada en los recipientes del comercio socialista, se manipularon los medios de comunicación para mantener la ilusión del modelo socialista y así un sinfín de elementos.

Esta película es una trama que evidencia la ficción en varias escenas. Primero se trata de la ficción y la realidad privada de la mujer y luego el engaño de su hijo porque no sabe que su madre muere sabiendo la realidad del mundo de la vida. Ello demuestra que la realidad social se construye a partir de las realidades particulares y que la ficción, en algunos casos, es necesaria para seguir viviendo dentro de la realidad social de los semejantes.

Por ello, ahora puedo decir que la ideología puede ser una ficción, pero ¡ojo!, la ficción no es una mentira, se trata de una posición frente a la vida, una posición que aleja y desconoce a la otras. La ideología más allá de su concepción teórica y política es un entramado que da vida, pero la pregunta es cuál es su consecuencia…

Ya no soy la muchacha del colegio, pero algunos rezagos han quedado. Si la ideología es una ficción y una forma de leer aquello que acontece a nuestro alrededor, pienso que vivimos inmersos en ficciones diarias, estas ficciones las hemos creado a partir de lo que hemos considerado acertado para leer lo que pasa por nuestros ojos. Han sido tantas las críticas alrededor del tema de la ideología, sobre todo por la creencia de la falsa conciencia; pero no nos percatamos que al fin y al cabo en cada uno de nosotros permanece una creencia de la realidad, porque esta es una construcción social. Dicha creencia o ficción es fundamental para darle un sentido a la vida que llevamos a cuestas todos los días. Los adultos no dejan de buscar su propio bastón, algunos lo encuentran en la religión, otros en la política, otros en la fiesta y otros en la literatura. Y hay otros cuantos que necesitan varios bastones… Quizás los viejos, que usan ya un bastón de madera, no necesitan más metáforas de bastones.

 

Aquí el tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=qAVxPiG8Des

 

 

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